Fragmento de una relación

Me empeñé en ser madre.
Ahora, cada día, me juzgo como madre y como mujer.


Quise llenar vacíos, encontrar respuestas, apagar el vértigo. Pero hay heridas y deseos que viven tatuados bajo la piel y que regresan una y otra vez, atravesando generaciones.


Hoy soy madre y comprendo a la mía: una mujer atrapada entre la exigencia de ser buena madre y la necesidad vital de conservarse.


Hoy soy madre y busco a la niña que fui para entender a mi hija.


Ella soy yo.
Y yo soy también mi madre.


Entre las tres hay un espejo en el que intentamos entendernos.




Esta obra es un puzzle emocional, una búsqueda de equilibrio entre culpa, amor, memoria e identidad. Fragmentos dispersos de una historia compartida que quizá algún día logre colocar.
