Cocinando con mamá
En este trabajo cocino una fotografía de mi madre, siempre la misma, con recetas que ella me enseñó, en un acto de identificación y como forma de seguir compartiendo tiempo, espacio y reflexiones con ella de mujer a mujer, más allá de nuestros roles de madre e hija.
La fotografía es un ingrediente más de la receta. Es siempre la misma, una imagen encontrada tras una difícil búsqueda en mi archivo familiar, en la que reconozco a mi madre y su esencia como mujer, más allá de su rol como madre.
Cocinar para la familia es algo que de forma natural se atribuyen muchas mujeres, mi madre lo hizo, como casi todas las madres, y yo lo sigo haciendo. Yo sigo cocinando las mismas recetas que ella hacía, aprendidas en silencio, porque ella, en un acto de rebeldía, nunca me enseñó a cocinar.
La cocina es para mí y también lo fue para mi madre, un espacio muy ambivalente, es un refugio y una actividad relajante, pero también es una cárcel. La maternidad también es algo ambivalente para mí, igual que lo fue para ella.
Reflexión sobre lo que significa e implica un acto cotidiano atribuido a la mujer, cocinar para los demás.



















